KARL POPPER Y LA CIENCIA ECONÓMICA
Por José Tomás Esteves Arria
Karl Popper fue una especie de Pontífice en la
filosofía de la ciencia, en el
sentido de que estableció criterios
para definir qué es ciencia de lo que no lo es.
Ahora bien, en el extraordinario texto de Guy Sorman, Los verdaderos pensadores del siglo XX, Buenos
Aires, Editorial Atlantida,1990, se presenta una entrevista con Karl Popper,
donde este dice entre otras cosas lo siguiente:
Así va la ciencia y solamente
tiene un carácter científico aquello que pueda ser refutado; lo demás pertenece
a la magia o a la mística. Este esfuerzo de refutación es tanto más
importante en las ciencias en las que la
experimentación es imposible, en economía por ejemplo: “ la crítica es el único
instrumento de control de una teoría económica” En la medida en que la economía
existe como ciencia, cosa de la cual Popper duda.”Yo constato que – precisa-
que el desenvolvimiento de la economía real no tiene nada que ver con la
ciencia económica. Aunque se las enseña como si se tratara de matemáticas, las teorías económicas jamás han tenido la
menor utilidad práctica” (p.269) (negritas nuestras).
En otra entrevista realizada a Karl Popper por Angélique
Beres de la Revue Francaise d`Economie
(Vol.1, Nº 2, 1986, pp.55-64), hasta nos
habla del principio de incertidumbre aplicado a la economía y allí se nos da un
ejemplo de que cuando un economista (me imagino que debe ser uno importante)
anuncia una baja de los precios, este anuncio afecta hacia la baja a los
precios. Y si bien este hecho está sometido a los modelos, especialmente los
que aplican los afiliados a la escuela de las expectativas racionales, no es
posible aislar convenientemente este efecto.
Con la reciente crisis bancaria que comenzó en
Estados Unidos la cual se expandió en Europa, buena parte de los economistas
famosos salieron desacreditados. José De
Gregorio (del Banco Central de Chile) en un impactante ensayo, nos dice al
respecto que la economía es como la medicina, la cual analiza la
evidencia y propone tratamientos. Es distinta a la física, por cuanto esta no genera
prescripciones, al menos directas. De allí la importancia magistral de la
interacción entre la ciencia y la práctica. La economía, de todos modos tiene
una complejidad adicional, pues es una ciencia social, que intenta explicar el
comportamiento humano. El hecho de que
el desastre bancario-financiero de 2008 no terminase en una Gran Depresión como
la de 1929, demuestra que sí se han aprendido las lecciones, al menos
parcialmente.
Joseph A. Schumpeter,
-también proveniente de la Universidad de Viena como nuestro profesor Popper- en su monumental Historia del Análisis Económico (México, Fondo de Cultura
Económica, 1971, p.23-24) nos aclara vehementemente que “llamar ciencia a un
campo determinado del conocimiento no debe interpretarse como un elogio, ni
como lo contrario de un elogio”.
Adicionalmente, Schumpeter, nos plantea que ciencia es cualquier género
de conocimiento a cuyo perfeccionamiento
han aplicado los hombres sus esfuerzos conscientes. Y estos esfuerzos,
generan hábitos mentales -métodos o
“técnicas”- y una comprensión de de los
hechos descubiertos con ayuda de estas técnicas que son muy superiores al
conocimiento de los hechos y los hábitos propios de la vida cotidiana. Por lo
tanto, como la economía utiliza técnicas que no son de uso común, y en vista de
que existen economistas que se dedican a su cultivo, pode
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