Por José Tomás Esteves Arria
Febrero 2011
Introducción
“París era una fiesta”, así se referían a la capital de Francia, los intelectuales, bohemios,
artistas, escritores, millonarios ociosos, y toda clase de curiosos que pululaban en las
orillas del Sena, en los años de entreguerras, aprovechando el bajo valor del franco francés,
entre los cuales se encontraban novelistas norteamericanos de la talla de Ernest
Hemingway, Scott Fitzgerald entre otros. Este grupo sería conocido también como la
“generación perdida”, mote que le dio la loca Gertrude Stein, también instalada en el París
de aquellos “años locos”. Se disfrutaba la vida parisina al compás de la música de Jazz y de
los bailes negroides-eróticos de la inigualable Josephine Baker.
También se ha comentado muchísimo sobre el ambiente cultural, político y social
existente en la República de Weimar, en donde Bertold Brecht, Kurt Weill, triunfaban con
su Ópera de Tres Centavos mientras el germen del nazismo estaba saliendo de su cascarón,
para luego tragarse a aquella República tan culta tan liberal, tan moderna…. En las páginas
de La Alemania de Weimar de Eric D. Weitz, recientemente salido de las prensas (febrero
de 2009 en español editorial Turner Madrid), hay una amplísima descripción del entorno
artístico-socioeconómico de aquellos años en la Alemania de entreguerra, en donde
mendigos e inválidos de guerra, convivían con millonarios y artistas. De igual modo, en
inglés, Weimar, a cultural history, de Walter Laqueur, ( New York, G.P Putman’s son,
1974), constituye un extraordinario relato de lo que sucedía en aquel tiempo en la patria de
Beethoven.
En un nivel más modesto, por supuesto, podríamos igualmente hablar de la Cuba a
comienzos de la entronización en el poder de Fidel Castro, donde intelectuales como Jean
Paul Sartre y Simone de Beauvoir, acudían gozosos a la Habana, para ver personalmente al
“Che” Guevara, y luego ponerse a hablar pamplinadas sobre la Revolución cubana. En
este caso nos ilustra el excelente trabajo de Iván de la Nuez, Fantasía roja, (Caracas,
Editorial Debate, 2006) sobre los inicios de esta revolución y cómo cautivaba – en ese
2
entonces- a intelectuales de la talla de Jean-Paul Sartre, Simone de Beauvoir, Regis
Debray, Mario Vargas Llosa, entre otros.
Sin embargo, para nosotros el gran ambiente cultural, artístico, humanístico y
científico de los tiempos modernos “par excellence”, fue sin duda alguna, el que vivió la
fulgurante Viena de entre fines del siglo XIX y que duró hasta el año 1938 cuando Austria
fue anexada a Alemania.
Sus orígenes
En efecto, Viena era la capital del imperio austro-húngaro, una monarquía cuyas raíces se
remontaban al Medioevo. Ya hacia la mitad del siglo XIX, este imperio estaba poblado por
cerca de 35 millones de almas, pero pronto la población crecería al punto de que a
comienzos de la I guerra mundial tendría alrededor de 52 millones de habitantes como de
súbditos de la corona austro-húngara. Estos 52 millones de súbditos, estaban divididos en
11 pueblos, que conversaban en 13 idiomas. Estos estaban distribuidos así:
Convivían de 9 a 10 millones de alemanes, junto con un poco más de 8 millones de
magiares o húngaros, unos 7 millones de checos y eslovacos, junto con casi 4 millones de
polacos, se les sumaban unos 3 millones de rutenos o ucranianos, con casi 3 millones de
rumanos más unos 6 millones de eslavos del sur, un conjunto abigarrado compuesto por
croatas, eslovenos y serbios. A este enjambre de pueblos y nacionalidades se les agregaban
los judíos que habían confluido desde los cuatro puntos cardinales de este heterogéneo
imperio y se concentraban en la Viena de los Habsburgo. Estos judíos formarían una
comunidad de cuyo saldría una élite intelectual de primer rango. No en balde la divisa de la
familia de los Habsburgo que dominaban la corona bicéfala, eran las letras AEIOU que en
Latín era un acrónimo que quería decir Austrie es imperari orbi universo, lo cual en
castellano quería decir “Austria debe gobernar el universo”.
3
Viena en el siglo XVIII
Los artistas
La soberbia capital de este imperio estaba rodeada por una gran muralla que había resistido
el famoso asedio de los turcos, y unos viejos fortines, que separaban a la ciudad antigua de
los suburbios donde se estaba alojando el proletariado que trabaja en las fábricas que se
estaban instalando en Viena. Y para atender las necesidades de la nueva población que se
sumergía en las fábricas, el emperador Francisco José en diciembre de 1857 accedió a
otorgar el permiso para que se realizara una transformación radical de la ciudad en la cual
se levantó la avenida Ringstrasse la cual en forma de herradura recorría el famoso río
Danubio. En esa avenida se erigió el teatro de la Ópera que fue inaugurado en 1869 con una
de las grandes operas de Mozart, Don Giovanni. Posteriormente, entre 1871 y 1872 se
construyeron al lado de la Opera los dos grandes museos de la corte, destinado uno a la
historia del arte, en donde se encontraban las magníficas colecciones de arte de los
Habsburgo, y el otro destinado a ser un museo de historia natural. Estas edificaciones están
separadas por un parque en el que se encuentra una enorme estatua ecuestre de María
Teresa la emperatriz del siglo XVIII. Posteriormente, en la misma Ringstrasse, se construyó
la nueva sede del Parlamente, un palacio griego con columnas dóricas que fue inaugurado
en 1883, obra de un arquitecto danés, Teophil Hansen, quien también construyó la sala de
4
conciertos Musikverein en 1889 y el palacio de la Bolsa (1877) en el estilo del
renacimiento.
SEDE DEL PARLAMENTO AUSTRÍACO
No solamente en lo puramente arquitectónico la ciudad se encumbró. Por aquellos
años, surgiría el gran pintor Gustav Klimt. En efecto, Klimt hijo de un orfebre Ernest
Klimt, nacido en 1862 y cuya muerte sucedió en 1918, ya a los 26 años es premiado con la
Orden de Oro al Mérito de las manos del propio Francisco José I por su trabajo en los
murales del Burgtheater de Viena. En 1894, Klimt recibe el encargo de crear tres pinturas
para decorar el techo del Aula Magna de la Universidad de Viena. No terminadas
totalmente, hasta el fin de siglo, estas tres obras : Filosofía, Medicina y Jurisprudencia,
fueron muy criticadas por lo penetrante de su visión que algunos consideraron
“pornográfica”. Esto es, Klimt sometía la forma clásica de la alegoría a su propio lenguaje
plástico abiertamente erótico con lances provocativos. La Universidad, entonces, decidió
finalmente no montar las tres obras de Klimt 1 , y por lo tanto, éste no volvería a admitir
1 Este incidente se nos parece muchísimo al sucedido con un mural que se le encargó en 1933 a Diego
Rivera para un vestíbulo del conjunto de edificios llamado Rockefeller Centre. Al pintor mexicano tuvo la
ocurrencia de pintar dentro del fresco el rostro de Lenín. Rockefeller, entonces, lo consideró un insulto y
ordenó la destrucción del mural.
5
encargos desde ese entonces. Las obras de Klimt han reventado hacia el alza algunas
marcas en los precios en las subastas de arte. Así, en el año 2006, el primer retrato de Adele
Bloch-Bauer fue vendido en la Neue Galerie de Nueva York por 135 millones de dólares,
superando la marca establecida por Picasso por el Chico con pipa (1905) que se vendió en
mayo de 2004 por 104 millones de dólares. La obra de Klimt tuvo una gran influencia
sobre el grupo de la Secesión Vienesa (así se llamaba el “art nouveau” en Viena).
El Beso de Gustav Klimt
En el plano de las artes no plásticas o “representativas”, se distinguieron en esta
época, Gustav Mahler, gran creador sinfónico, quien llegó a ser director de la Ópera de
Viena, y Arnold Shönberg, este último el creador de una novedad en la música al diseñar la
composición musical a través de la escala dodecafónica.
La explosión de la genialidad
Pero lo más extraordinario del ambiente vienés fin-de- siécle se produjo con los talentos
salidos de la Universidad de Viena en aquellos años. No obstante, Ludwig von Mises, uno
de los líderes más fecundos de la escuela austríaca de Economía Política explicó lo
siguiente en relación a aquella época, tan fructífera:
6
Suele rastrearse la influencia ejercida por el medio ambiente sobre los logros del
genio. A la gente le gusta imputar las hazañas de un hombre de genio, por lo menos
en alguna medida, a la operación de su ambiente y el clima de opinión de su época y
su país. Independientemente de lo que haya logrado este método en algunos casos,
no hay duda que no es aplicable a los austriacos cuyos pensamientos ideas y
doctrinas importan para la humanidad. Bernard Bolzano 2 , Gregor Mendel y
Sigmund Freud no fueron estimulados por sus parientes, maestros, colegas o
amigos. Sus esfuerzos no contaron con la simpatía de sus compatriotas
contemporáneos ni del gobierno de su país. Bolzano y Mendel realizaron su trabajo
principal en ambientes que, en lo tocante a sus campos especiales, podrían llamarse
un desierto intelectual, y murieron mucho tiempo antes de que la gente empezara a
adivinar el valor de sus contribuciones. Se rieron de Freud cuando expuso por
primera vez en público sus doctrinas en la Asociación Médica de Viena. ( Mises,
p.17)
En efecto, para Ludwig von Mises, en Austria y Viena su capital, había un ambiente
alejado de lo que se hacía en Europa desde mediados del siglo XV y finales del siglo XVIII.
Y hasta nos relata (Op.Cit. P.19) que cuando Leibnitz y más tarde David Hume, visitaron
Viena, no encontraron allí a nadie que se interesara por sus obras. Pero, en el momento en
que los liberales rompieron las barreras que habían anulado todo esfuerzo intelectual,
cuando se eliminó la censura y denunciaron el concordato, algunas mentes brillantes
empezaron a congregarse en Viena. Algunos venían de Alemania, como el filósofo Franz
Brentano y los juristas y filósofos Lorenz von Stein y Rudolf von Jhering, pero en su mayor
parte provenían de las provincias austríacas; pocos habían nacido en Viena. No había
unanimidad entre estos “maitre a penser” como dirían los franceses, Brentano el ex
dominico dio la partida a una línea de pensamiento filosófico que conduciría a la filosofía
fenomenológica de Husserl 3 . Mach expuso una filosofía que condujo al positivismo lógico
de Schlick, Carnap y su “Círculo de Viena”. Además, Breuer, Freud y Adler estudiaron en
una forma completamente distinta los fenómenos de neurosis en ciertos individuos, de los
métodos tradicionales de Krafft-Ebing y Wagner-Jaureg.
Una de las causas de este gran florecimiento intelectual, Ludwig von Mises, lo
atribuyó en primer lugar a la Constitución que los liberales le habían hecho promulgar en
2 Bernard Bolzano fue un extraordinario matemático, que perteneció a la Universidad de Praga pero que
escribía en alemán, sus ideas sobre el infinito se anticiparon a las expuestas más tarde por Cantor.
3 Edmund Husserl asistió en 1884 a las clases que Franz Brentano ofrecía en la Universidad de Viena.
7
1867 al emperador. A pesar de ser derrotado el Partido Liberal, a finales de los setenta por
una coalición de la Iglesia, los príncipes y condes de la aristocracia checa y polaca, y los
partidos nacionalistas de las diversas nacionalidades eslavas, los principios de esta
constitución se sostuvieron hasta 1918.
También, las universidades habían adquirido cierta independencia del gobierno, los
profesores disfrutaban de una “libertad académica” y sobre todo existía una institución
denominada el Privat-Dozent. Esto es, un doctor que hubiese escrito un libro erudito
podía pedir a la Facultad que lo admitiera como profesor libre y privado dentro de su
disciplina. El Privat-Dozen que era admitido de acuerdo a la reglamentación, no era un
empleado público. Aunque se le diera el título de profesor, no recibía ninguna
remuneración del gobierno. Algunos Privat-Dozent, eran capaces de vivir de sus propios
ingresos. La mayoría de ellos trabajaba regularmente en otros sitios para vivir.
Adicionalmente, según L. von Mises (Op.Cit. p.22) prevalecía una asociación estrecha
entre los profesores universitarios y el público culto de la ciudad, en los últimos decenios
del siglo XIX y los primeros del siglo XX. Este fue el maravilloso tiempo en que el
prestigio de la Universidad de Viena, al igual que la fama cultural de la ciudad bullía y se
empinaba por unos cuantos Privat-Dozents. Uno de los casos más notables según el propio
von Mises, había sido el del psicoanálisis. No recibía ninguna ayuda o estímulo de alguna
institución oficial; se difundió y disfrutó de gran popularidad fuera de los predios
universitarios. Su única conexión con la universidad era que Freud era un Privat-Dozent.
La escuela austríaca de economía; o la economía de los “von” vieneses 4
Los orígenes de la afamada escuela austríaca de economía se remontan al libro escrito por
el profesor Carl Menger (1840-1921), su primer libro Principios de economía política 5
implicaba un fuerte ataque académico tanto a la escuela histórica moderna como a los
economistas clásicos; a los primeros porque el libro pregonaba la existencia de leyes
económicas universales y atemporales que eran negadas por los historicistas 6 , y a los
4 Hayek empleaba el aristocrático von como resultado de su origen familiar, el cual provenía su linaje de
Bohemia, dejó de utilizar el von cuando adoptó la nacionalidad británica.
5 Gründätze der Volkswirthshaftslehre (1871)
8
segundos, porque para Menger no eran los costos de producción los que determinaban los
precios de los bienes (valor en cambio según la terminología clásica) sino justamente a la
inversa. Como era de esperarse el libro de Menger 7 cayó en un vacío casi absoluto, apenas
tuvo unos pocos lectores, entre los que se encontraban Eugen von Böhm-Bawerk, Friedrich
von Wieser y Alfred Marshall (profesor de economía en Cambridge, Inglaterra).
Carl Menger
6 A comienzos de la década de 1870, surgió la Escuela Histórica Moderna en Alemania, cuyo fundador fue
Gustav von Schmoller; se caracterizaba por la negación de leyes de validez universal en las ciencias sociales
y por estar en contra del liberalismo recomendado por los economistas clásicos. La escuela también recibiría
el apelativo de “socialismo de cátedra” . Esto es, las ideas de la escuela histórica moderna eran las que
predominaban en el mundo de habla alemana.
7 Menger era un hombre de elevada estatura y fuerte personalidad, un relato de un economista
norteamericano lo describía dando clases de la siguiente manera:
El profesor Menger lleva bien sus cincuenta y tres años. Cuando expone en sus clases rara vez
utiliza sus notas, excepto para verificar una cifra o una fecha. Las ideas parecen sugerirle mientras
habla; las expresa con un lenguaje tan claro y simple y las enfatiza con gestos tan apropiados , que
es un placer escucharlo. El estudiante siente que lo transportan en vez de dirigirlo, y cuando se llega
a una conclusión, ésta viene a su mente no como algo inconexo, sino como la consecuencia obvia
de su propio proceso mental. Se dice que aquellos que asisten a las clases del Profesor Menger con
regularidad no necesitan otra preparación para su examen final en economía política, y estoy
dispuesto a creerlo. Muy pocas veces he escuchado a un conferenciante que posea el mismo
talento para combinar claridad y simplicidad de exposición, junto con una amplia visión filosófica.
Sus clases rara vez se hallan por encima de la capacidad’ de sus estudiantes menos capaces y, sin
embargo, instruyen a los más brillantes.
9
Böhm-Bawerk, (1851-1914), continuó las ideas de Menger. En 1884 son publicados
casi al mismo tiempo, las textos de Böhm-Bawerk, y Wieser, Historia y crítica de las
teorías del interés, y Origen y principios del valor, respectivamente. En el libro de Böhm-
Bawerk, se realiza una excelente crítica a las teorías del interés existentes, y consigue
demostrar que sólo la disparidad de valoraciones entre bienes presentes y futuros es la
determinante de la tasa de interés
Böhm-Bawerk, había sido profesor de la Universidad de Innsbruck, pero el clima
académico poco favorable, le hizo abandonar las actividades docentes, cuando le ofrecieron
un cargo en el Ministerio de Hacienda en Viena. Luego, al abandonar la función pública
hasta rechazó una asignación de retiro lo suficientemente atractiva para dirigir un seminario
en la Universidad de Viena. El tema del primer seminario fue la teoría del valor. Los
miembros de este seminario se reunían puntualmente todos los viernes a las cinco de la
tarde y duraba sus sesiones aproximadamente una hora y media. Estaba integrado por un
grupo de cincuenta a sesenta personas y tenía incluso una biblioteca propia. Casi todos los
participantes del seminario eran antiguos alumnos de Menger o del propio Böhm-Bawerk.
Una de las particularidades del seminario era que éste no tomaba directamente el papel de
profesor sino de un coordinador que participaba en las discusiones. La gran libertad de
palabra que gozaban los participantes del mismo, en ocasiones generaba abusos, en general
se destacaba el fanatismo y fervor de Otto Neurath. 8
8 Otto Neurath (Viena 10 de diciembre de 1882 ~ Oxford 22 de diciembre de 1945). Estudió en su ciudad
natal y luego en Berlín las ciencias matemáticas y la economía más la historia y la filosofía doctorándose en
1907 en la Universidad de Berlín casi al mismo tiempo trabajó en el Ministerio de Defensa austríaco y, un
año después de finalizar la Primera Guerra Mundial (es decir: en 1919) sería uno de los ideólogos de la
efímera República Soviética de Baviera y obtuvo la habilitación para enseñar en la Universidad de
Heidelberg. Poco antes de recibirse se casó con su compañera Anna Schapire con quien corredactó el libro
Lesebuch der Volkswirtschtslehre. Clasificarle es una tarea árdua: resultó un exponente heterodoxo del
marxismo al formar parte de la "izquierda" del célebre Círculo de Viena especializado en los problemas de la
lógica. En el Círculo de Viena rechazó la opinión de que la metafísica pudiera considerarse una especie de
epistemología y enfatizó el valor de un positivismo lógico como instrumento científico en tanto considerar a
la ciencia como un factor de cambio positivo para la humanidad. En tal aspecto se ha implicado en una
teoría de la coherencia, después de la caída de la R.S. de Baviera regresó a Viena hasta que tuvo que emigrar
de allí en 1934 al establecerse el régimen llamado Ständestaaten emigrando entonces a los Países Bajos
teniendo entonces por residencia a La Haya hasta que al ser también invadidos los Países Bajos por la
Alemania Nazi, Neurath debió tomar refugio en Gran Bretaña (1940) donde estuvo, hasta su muerte, dando
clases en la Universidad de Oxford. Además de sus aportes a la lógica y a la economía realizó diseños
estadísticos e influyó, junto a Carnap en la semiótica de Charles William Morris.
10
Entre algunos nombres importantes dentro del seminario se destacaban los de Otto
Bauer 9 (marxista) Joseph Alois Schumpeter 10 , quien, al igual que Wieser terminó
acercándose al pensamiento de la escuela de Lausanne, y Ludwig von Mises. Este último
se transformaría en poco tiempo en “chef de file” de la escuela austríaca. 11 Ya en 1913,
precisamente un año antes de la muerte de Böhm-Bawerk, el tema de discusión en el
seminario fue el libro de Mises, Teoría del dinero y del crédito (1912) 12 . También, Mises
escribió un libro en donde explicaba el por qué del colapso del Imperio Austrohúngaro. En
Nación, Estado y Economía (1919) aseveraba que el imperialismo germano era la natural
consecuencia de la aplicación del poder del Estado para resolver los problemas de las
comunidades multiculturales de Alemania y Austria. En 1912 publicó. Demostró que la
cantidad de dinero en la economía no era neutral y que su incremento tenía efectos
redistributivos. En 1949, ya en la Universidad de New York, escribió su opus magnum, La
acción humana (en inglés Human Action), en donde con una metodología apriorística y
apoyándose en el individuo como protagonista de la economía, y en que el hombre toma
sus decisiones de una forma racional.
Mises había obtenido su doctorado en 1906 e ingresó como Privat-Dozent en la
Universidad de Viena. En 1920 abrió un seminario el cual se reunía en su oficina de la
Cámara de Comercio, con sesiones quincenales. De este seminario aparecieron figuras
9 Otto Bauer, nacido en 1881 y fallecido en 1938, fue ministro de Asuntos Exteriores de Austria. También
desarrolló una labor teórica, y se le incluye dentro de la corriente del austromarxismo. Su obra más
importante es La cuestión de las nacionalidades y la socialdemocracia. En este ensayo trata una integración
del socialismo y el nacionalismo, definiendo la nación como una colectividad unida por una comunidad de
destino en una comunidad de carácter. Dicha definición sería reivindicada posteriormente por Enric Prat de
la Riba, y más tarde José Antonio Primo de Rivera, basándose en ella, definiría a España como una unidad de
destino en lo universal. También redactó El camino hacia el socialismo.
10 Joseph Schumpeter,(1883-1950) ha sido uno de los grandes economistas de todos los tiempos, cuando
llegó el nazismo a Austria, emigró a Estados Unidos donde fue profesor en Harvard, ideó el famoso concepto
de “creación destructiva” concepto que explica los cambios económicos gracias a las innovaciones que
generan los empresarios en la búsqueda del beneficio.
11 Ludwig von Mises acostumbraba a decirle a sus alumnos:
“Lean todo lo que sus profesores les indican leer. Pero no lean solo eso. Lean más. Lean todo acerca de un
tema, desde todos los puntos de vista, ya sean socialista-marxista, intervencionista o liberal. Lean con mente
abierta. Aprendan a pensar. Solo cuando conozcan su campo desde todos los ángulos podrán decidir que es
correcto y que es falso. Solo entonces estarán preparados a responder a todas las preguntas, inclusive las
que les hagan sus opositores”.
12 En 1912 fue publicado La teoría del dinero y el crédito, obra en la que aplicaba con habilidad la teoría de
valor de Carl Menger al dinero y presentaba una nueva teoría de la coyuntura económica en la que las crisis
eran provocadas por la distribución inadecuada de los recursos debido a la inflación
Por José Tomás Esteves Arria
Febrero 2011
Introducción
“París era una fiesta”, así se referían a la capital de Francia, los intelectuales, bohemios,
artistas, escritores, millonarios ociosos, y toda clase de curiosos que pululaban en las
orillas del Sena, en los años de entreguerras, aprovechando el bajo valor del franco francés,
entre los cuales se encontraban novelistas norteamericanos de la talla de Ernest
Hemingway, Scott Fitzgerald entre otros. Este grupo sería conocido también como la
“generación perdida”, mote que le dio la loca Gertrude Stein, también instalada en el París
de aquellos “años locos”. Se disfrutaba la vida parisina al compás de la música de Jazz y de
los bailes negroides-eróticos de la inigualable Josephine Baker.
También se ha comentado muchísimo sobre el ambiente cultural, político y social
existente en la República de Weimar, en donde Bertold Brecht, Kurt Weill, triunfaban con
su Ópera de Tres Centavos mientras el germen del nazismo estaba saliendo de su cascarón,
para luego tragarse a aquella República tan culta tan liberal, tan moderna…. En las páginas
de La Alemania de Weimar de Eric D. Weitz, recientemente salido de las prensas (febrero
de 2009 en español editorial Turner Madrid), hay una amplísima descripción del entorno
artístico-socioeconómico de aquellos años en la Alemania de entreguerra, en donde
mendigos e inválidos de guerra, convivían con millonarios y artistas. De igual modo, en
inglés, Weimar, a cultural history, de Walter Laqueur, ( New York, G.P Putman’s son,
1974), constituye un extraordinario relato de lo que sucedía en aquel tiempo en la patria de
Beethoven.
En un nivel más modesto, por supuesto, podríamos igualmente hablar de la Cuba a
comienzos de la entronización en el poder de Fidel Castro, donde intelectuales como Jean
Paul Sartre y Simone de Beauvoir, acudían gozosos a la Habana, para ver personalmente al
“Che” Guevara, y luego ponerse a hablar pamplinadas sobre la Revolución cubana. En
este caso nos ilustra el excelente trabajo de Iván de la Nuez, Fantasía roja, (Caracas,
Editorial Debate, 2006) sobre los inicios de esta revolución y cómo cautivaba – en ese
2
entonces- a intelectuales de la talla de Jean-Paul Sartre, Simone de Beauvoir, Regis
Debray, Mario Vargas Llosa, entre otros.
Sin embargo, para nosotros el gran ambiente cultural, artístico, humanístico y
científico de los tiempos modernos “par excellence”, fue sin duda alguna, el que vivió la
fulgurante Viena de entre fines del siglo XIX y que duró hasta el año 1938 cuando Austria
fue anexada a Alemania.
Sus orígenes
En efecto, Viena era la capital del imperio austro-húngaro, una monarquía cuyas raíces se
remontaban al Medioevo. Ya hacia la mitad del siglo XIX, este imperio estaba poblado por
cerca de 35 millones de almas, pero pronto la población crecería al punto de que a
comienzos de la I guerra mundial tendría alrededor de 52 millones de habitantes como de
súbditos de la corona austro-húngara. Estos 52 millones de súbditos, estaban divididos en
11 pueblos, que conversaban en 13 idiomas. Estos estaban distribuidos así:
Convivían de 9 a 10 millones de alemanes, junto con un poco más de 8 millones de
magiares o húngaros, unos 7 millones de checos y eslovacos, junto con casi 4 millones de
polacos, se les sumaban unos 3 millones de rutenos o ucranianos, con casi 3 millones de
rumanos más unos 6 millones de eslavos del sur, un conjunto abigarrado compuesto por
croatas, eslovenos y serbios. A este enjambre de pueblos y nacionalidades se les agregaban
los judíos que habían confluido desde los cuatro puntos cardinales de este heterogéneo
imperio y se concentraban en la Viena de los Habsburgo. Estos judíos formarían una
comunidad de cuyo saldría una élite intelectual de primer rango. No en balde la divisa de la
familia de los Habsburgo que dominaban la corona bicéfala, eran las letras AEIOU que en
Latín era un acrónimo que quería decir Austrie es imperari orbi universo, lo cual en
castellano quería decir “Austria debe gobernar el universo”.
3
Viena en el siglo XVIII
Los artistas
La soberbia capital de este imperio estaba rodeada por una gran muralla que había resistido
el famoso asedio de los turcos, y unos viejos fortines, que separaban a la ciudad antigua de
los suburbios donde se estaba alojando el proletariado que trabaja en las fábricas que se
estaban instalando en Viena. Y para atender las necesidades de la nueva población que se
sumergía en las fábricas, el emperador Francisco José en diciembre de 1857 accedió a
otorgar el permiso para que se realizara una transformación radical de la ciudad en la cual
se levantó la avenida Ringstrasse la cual en forma de herradura recorría el famoso río
Danubio. En esa avenida se erigió el teatro de la Ópera que fue inaugurado en 1869 con una
de las grandes operas de Mozart, Don Giovanni. Posteriormente, entre 1871 y 1872 se
construyeron al lado de la Opera los dos grandes museos de la corte, destinado uno a la
historia del arte, en donde se encontraban las magníficas colecciones de arte de los
Habsburgo, y el otro destinado a ser un museo de historia natural. Estas edificaciones están
separadas por un parque en el que se encuentra una enorme estatua ecuestre de María
Teresa la emperatriz del siglo XVIII. Posteriormente, en la misma Ringstrasse, se construyó
la nueva sede del Parlamente, un palacio griego con columnas dóricas que fue inaugurado
en 1883, obra de un arquitecto danés, Teophil Hansen, quien también construyó la sala de
4
conciertos Musikverein en 1889 y el palacio de la Bolsa (1877) en el estilo del
renacimiento.
SEDE DEL PARLAMENTO AUSTRÍACO
No solamente en lo puramente arquitectónico la ciudad se encumbró. Por aquellos
años, surgiría el gran pintor Gustav Klimt. En efecto, Klimt hijo de un orfebre Ernest
Klimt, nacido en 1862 y cuya muerte sucedió en 1918, ya a los 26 años es premiado con la
Orden de Oro al Mérito de las manos del propio Francisco José I por su trabajo en los
murales del Burgtheater de Viena. En 1894, Klimt recibe el encargo de crear tres pinturas
para decorar el techo del Aula Magna de la Universidad de Viena. No terminadas
totalmente, hasta el fin de siglo, estas tres obras : Filosofía, Medicina y Jurisprudencia,
fueron muy criticadas por lo penetrante de su visión que algunos consideraron
“pornográfica”. Esto es, Klimt sometía la forma clásica de la alegoría a su propio lenguaje
plástico abiertamente erótico con lances provocativos. La Universidad, entonces, decidió
finalmente no montar las tres obras de Klimt 1 , y por lo tanto, éste no volvería a admitir
1 Este incidente se nos parece muchísimo al sucedido con un mural que se le encargó en 1933 a Diego
Rivera para un vestíbulo del conjunto de edificios llamado Rockefeller Centre. Al pintor mexicano tuvo la
ocurrencia de pintar dentro del fresco el rostro de Lenín. Rockefeller, entonces, lo consideró un insulto y
ordenó la destrucción del mural.
5
encargos desde ese entonces. Las obras de Klimt han reventado hacia el alza algunas
marcas en los precios en las subastas de arte. Así, en el año 2006, el primer retrato de Adele
Bloch-Bauer fue vendido en la Neue Galerie de Nueva York por 135 millones de dólares,
superando la marca establecida por Picasso por el Chico con pipa (1905) que se vendió en
mayo de 2004 por 104 millones de dólares. La obra de Klimt tuvo una gran influencia
sobre el grupo de la Secesión Vienesa (así se llamaba el “art nouveau” en Viena).
El Beso de Gustav Klimt
En el plano de las artes no plásticas o “representativas”, se distinguieron en esta
época, Gustav Mahler, gran creador sinfónico, quien llegó a ser director de la Ópera de
Viena, y Arnold Shönberg, este último el creador de una novedad en la música al diseñar la
composición musical a través de la escala dodecafónica.
La explosión de la genialidad
Pero lo más extraordinario del ambiente vienés fin-de- siécle se produjo con los talentos
salidos de la Universidad de Viena en aquellos años. No obstante, Ludwig von Mises, uno
de los líderes más fecundos de la escuela austríaca de Economía Política explicó lo
siguiente en relación a aquella época, tan fructífera:
6
Suele rastrearse la influencia ejercida por el medio ambiente sobre los logros del
genio. A la gente le gusta imputar las hazañas de un hombre de genio, por lo menos
en alguna medida, a la operación de su ambiente y el clima de opinión de su época y
su país. Independientemente de lo que haya logrado este método en algunos casos,
no hay duda que no es aplicable a los austriacos cuyos pensamientos ideas y
doctrinas importan para la humanidad. Bernard Bolzano 2 , Gregor Mendel y
Sigmund Freud no fueron estimulados por sus parientes, maestros, colegas o
amigos. Sus esfuerzos no contaron con la simpatía de sus compatriotas
contemporáneos ni del gobierno de su país. Bolzano y Mendel realizaron su trabajo
principal en ambientes que, en lo tocante a sus campos especiales, podrían llamarse
un desierto intelectual, y murieron mucho tiempo antes de que la gente empezara a
adivinar el valor de sus contribuciones. Se rieron de Freud cuando expuso por
primera vez en público sus doctrinas en la Asociación Médica de Viena. ( Mises,
p.17)
En efecto, para Ludwig von Mises, en Austria y Viena su capital, había un ambiente
alejado de lo que se hacía en Europa desde mediados del siglo XV y finales del siglo XVIII.
Y hasta nos relata (Op.Cit. P.19) que cuando Leibnitz y más tarde David Hume, visitaron
Viena, no encontraron allí a nadie que se interesara por sus obras. Pero, en el momento en
que los liberales rompieron las barreras que habían anulado todo esfuerzo intelectual,
cuando se eliminó la censura y denunciaron el concordato, algunas mentes brillantes
empezaron a congregarse en Viena. Algunos venían de Alemania, como el filósofo Franz
Brentano y los juristas y filósofos Lorenz von Stein y Rudolf von Jhering, pero en su mayor
parte provenían de las provincias austríacas; pocos habían nacido en Viena. No había
unanimidad entre estos “maitre a penser” como dirían los franceses, Brentano el ex
dominico dio la partida a una línea de pensamiento filosófico que conduciría a la filosofía
fenomenológica de Husserl 3 . Mach expuso una filosofía que condujo al positivismo lógico
de Schlick, Carnap y su “Círculo de Viena”. Además, Breuer, Freud y Adler estudiaron en
una forma completamente distinta los fenómenos de neurosis en ciertos individuos, de los
métodos tradicionales de Krafft-Ebing y Wagner-Jaureg.
Una de las causas de este gran florecimiento intelectual, Ludwig von Mises, lo
atribuyó en primer lugar a la Constitución que los liberales le habían hecho promulgar en
2 Bernard Bolzano fue un extraordinario matemático, que perteneció a la Universidad de Praga pero que
escribía en alemán, sus ideas sobre el infinito se anticiparon a las expuestas más tarde por Cantor.
3 Edmund Husserl asistió en 1884 a las clases que Franz Brentano ofrecía en la Universidad de Viena.
7
1867 al emperador. A pesar de ser derrotado el Partido Liberal, a finales de los setenta por
una coalición de la Iglesia, los príncipes y condes de la aristocracia checa y polaca, y los
partidos nacionalistas de las diversas nacionalidades eslavas, los principios de esta
constitución se sostuvieron hasta 1918.
También, las universidades habían adquirido cierta independencia del gobierno, los
profesores disfrutaban de una “libertad académica” y sobre todo existía una institución
denominada el Privat-Dozent. Esto es, un doctor que hubiese escrito un libro erudito
podía pedir a la Facultad que lo admitiera como profesor libre y privado dentro de su
disciplina. El Privat-Dozen que era admitido de acuerdo a la reglamentación, no era un
empleado público. Aunque se le diera el título de profesor, no recibía ninguna
remuneración del gobierno. Algunos Privat-Dozent, eran capaces de vivir de sus propios
ingresos. La mayoría de ellos trabajaba regularmente en otros sitios para vivir.
Adicionalmente, según L. von Mises (Op.Cit. p.22) prevalecía una asociación estrecha
entre los profesores universitarios y el público culto de la ciudad, en los últimos decenios
del siglo XIX y los primeros del siglo XX. Este fue el maravilloso tiempo en que el
prestigio de la Universidad de Viena, al igual que la fama cultural de la ciudad bullía y se
empinaba por unos cuantos Privat-Dozents. Uno de los casos más notables según el propio
von Mises, había sido el del psicoanálisis. No recibía ninguna ayuda o estímulo de alguna
institución oficial; se difundió y disfrutó de gran popularidad fuera de los predios
universitarios. Su única conexión con la universidad era que Freud era un Privat-Dozent.
La escuela austríaca de economía; o la economía de los “von” vieneses 4
Los orígenes de la afamada escuela austríaca de economía se remontan al libro escrito por
el profesor Carl Menger (1840-1921), su primer libro Principios de economía política 5
implicaba un fuerte ataque académico tanto a la escuela histórica moderna como a los
economistas clásicos; a los primeros porque el libro pregonaba la existencia de leyes
económicas universales y atemporales que eran negadas por los historicistas 6 , y a los
4 Hayek empleaba el aristocrático von como resultado de su origen familiar, el cual provenía su linaje de
Bohemia, dejó de utilizar el von cuando adoptó la nacionalidad británica.
5 Gründätze der Volkswirthshaftslehre (1871)
8
segundos, porque para Menger no eran los costos de producción los que determinaban los
precios de los bienes (valor en cambio según la terminología clásica) sino justamente a la
inversa. Como era de esperarse el libro de Menger 7 cayó en un vacío casi absoluto, apenas
tuvo unos pocos lectores, entre los que se encontraban Eugen von Böhm-Bawerk, Friedrich
von Wieser y Alfred Marshall (profesor de economía en Cambridge, Inglaterra).
Carl Menger
6 A comienzos de la década de 1870, surgió la Escuela Histórica Moderna en Alemania, cuyo fundador fue
Gustav von Schmoller; se caracterizaba por la negación de leyes de validez universal en las ciencias sociales
y por estar en contra del liberalismo recomendado por los economistas clásicos. La escuela también recibiría
el apelativo de “socialismo de cátedra” . Esto es, las ideas de la escuela histórica moderna eran las que
predominaban en el mundo de habla alemana.
7 Menger era un hombre de elevada estatura y fuerte personalidad, un relato de un economista
norteamericano lo describía dando clases de la siguiente manera:
El profesor Menger lleva bien sus cincuenta y tres años. Cuando expone en sus clases rara vez
utiliza sus notas, excepto para verificar una cifra o una fecha. Las ideas parecen sugerirle mientras
habla; las expresa con un lenguaje tan claro y simple y las enfatiza con gestos tan apropiados , que
es un placer escucharlo. El estudiante siente que lo transportan en vez de dirigirlo, y cuando se llega
a una conclusión, ésta viene a su mente no como algo inconexo, sino como la consecuencia obvia
de su propio proceso mental. Se dice que aquellos que asisten a las clases del Profesor Menger con
regularidad no necesitan otra preparación para su examen final en economía política, y estoy
dispuesto a creerlo. Muy pocas veces he escuchado a un conferenciante que posea el mismo
talento para combinar claridad y simplicidad de exposición, junto con una amplia visión filosófica.
Sus clases rara vez se hallan por encima de la capacidad’ de sus estudiantes menos capaces y, sin
embargo, instruyen a los más brillantes.
9
Böhm-Bawerk, (1851-1914), continuó las ideas de Menger. En 1884 son publicados
casi al mismo tiempo, las textos de Böhm-Bawerk, y Wieser, Historia y crítica de las
teorías del interés, y Origen y principios del valor, respectivamente. En el libro de Böhm-
Bawerk, se realiza una excelente crítica a las teorías del interés existentes, y consigue
demostrar que sólo la disparidad de valoraciones entre bienes presentes y futuros es la
determinante de la tasa de interés
Böhm-Bawerk, había sido profesor de la Universidad de Innsbruck, pero el clima
académico poco favorable, le hizo abandonar las actividades docentes, cuando le ofrecieron
un cargo en el Ministerio de Hacienda en Viena. Luego, al abandonar la función pública
hasta rechazó una asignación de retiro lo suficientemente atractiva para dirigir un seminario
en la Universidad de Viena. El tema del primer seminario fue la teoría del valor. Los
miembros de este seminario se reunían puntualmente todos los viernes a las cinco de la
tarde y duraba sus sesiones aproximadamente una hora y media. Estaba integrado por un
grupo de cincuenta a sesenta personas y tenía incluso una biblioteca propia. Casi todos los
participantes del seminario eran antiguos alumnos de Menger o del propio Böhm-Bawerk.
Una de las particularidades del seminario era que éste no tomaba directamente el papel de
profesor sino de un coordinador que participaba en las discusiones. La gran libertad de
palabra que gozaban los participantes del mismo, en ocasiones generaba abusos, en general
se destacaba el fanatismo y fervor de Otto Neurath. 8
8 Otto Neurath (Viena 10 de diciembre de 1882 ~ Oxford 22 de diciembre de 1945). Estudió en su ciudad
natal y luego en Berlín las ciencias matemáticas y la economía más la historia y la filosofía doctorándose en
1907 en la Universidad de Berlín casi al mismo tiempo trabajó en el Ministerio de Defensa austríaco y, un
año después de finalizar la Primera Guerra Mundial (es decir: en 1919) sería uno de los ideólogos de la
efímera República Soviética de Baviera y obtuvo la habilitación para enseñar en la Universidad de
Heidelberg. Poco antes de recibirse se casó con su compañera Anna Schapire con quien corredactó el libro
Lesebuch der Volkswirtschtslehre. Clasificarle es una tarea árdua: resultó un exponente heterodoxo del
marxismo al formar parte de la "izquierda" del célebre Círculo de Viena especializado en los problemas de la
lógica. En el Círculo de Viena rechazó la opinión de que la metafísica pudiera considerarse una especie de
epistemología y enfatizó el valor de un positivismo lógico como instrumento científico en tanto considerar a
la ciencia como un factor de cambio positivo para la humanidad. En tal aspecto se ha implicado en una
teoría de la coherencia, después de la caída de la R.S. de Baviera regresó a Viena hasta que tuvo que emigrar
de allí en 1934 al establecerse el régimen llamado Ständestaaten emigrando entonces a los Países Bajos
teniendo entonces por residencia a La Haya hasta que al ser también invadidos los Países Bajos por la
Alemania Nazi, Neurath debió tomar refugio en Gran Bretaña (1940) donde estuvo, hasta su muerte, dando
clases en la Universidad de Oxford. Además de sus aportes a la lógica y a la economía realizó diseños
estadísticos e influyó, junto a Carnap en la semiótica de Charles William Morris.
10
Entre algunos nombres importantes dentro del seminario se destacaban los de Otto
Bauer 9 (marxista) Joseph Alois Schumpeter 10 , quien, al igual que Wieser terminó
acercándose al pensamiento de la escuela de Lausanne, y Ludwig von Mises. Este último
se transformaría en poco tiempo en “chef de file” de la escuela austríaca. 11 Ya en 1913,
precisamente un año antes de la muerte de Böhm-Bawerk, el tema de discusión en el
seminario fue el libro de Mises, Teoría del dinero y del crédito (1912) 12 . También, Mises
escribió un libro en donde explicaba el por qué del colapso del Imperio Austrohúngaro. En
Nación, Estado y Economía (1919) aseveraba que el imperialismo germano era la natural
consecuencia de la aplicación del poder del Estado para resolver los problemas de las
comunidades multiculturales de Alemania y Austria. En 1912 publicó. Demostró que la
cantidad de dinero en la economía no era neutral y que su incremento tenía efectos
redistributivos. En 1949, ya en la Universidad de New York, escribió su opus magnum, La
acción humana (en inglés Human Action), en donde con una metodología apriorística y
apoyándose en el individuo como protagonista de la economía, y en que el hombre toma
sus decisiones de una forma racional.
Mises había obtenido su doctorado en 1906 e ingresó como Privat-Dozent en la
Universidad de Viena. En 1920 abrió un seminario el cual se reunía en su oficina de la
Cámara de Comercio, con sesiones quincenales. De este seminario aparecieron figuras
9 Otto Bauer, nacido en 1881 y fallecido en 1938, fue ministro de Asuntos Exteriores de Austria. También
desarrolló una labor teórica, y se le incluye dentro de la corriente del austromarxismo. Su obra más
importante es La cuestión de las nacionalidades y la socialdemocracia. En este ensayo trata una integración
del socialismo y el nacionalismo, definiendo la nación como una colectividad unida por una comunidad de
destino en una comunidad de carácter. Dicha definición sería reivindicada posteriormente por Enric Prat de
la Riba, y más tarde José Antonio Primo de Rivera, basándose en ella, definiría a España como una unidad de
destino en lo universal. También redactó El camino hacia el socialismo.
10 Joseph Schumpeter,(1883-1950) ha sido uno de los grandes economistas de todos los tiempos, cuando
llegó el nazismo a Austria, emigró a Estados Unidos donde fue profesor en Harvard, ideó el famoso concepto
de “creación destructiva” concepto que explica los cambios económicos gracias a las innovaciones que
generan los empresarios en la búsqueda del beneficio.
11 Ludwig von Mises acostumbraba a decirle a sus alumnos:
“Lean todo lo que sus profesores les indican leer. Pero no lean solo eso. Lean más. Lean todo acerca de un
tema, desde todos los puntos de vista, ya sean socialista-marxista, intervencionista o liberal. Lean con mente
abierta. Aprendan a pensar. Solo cuando conozcan su campo desde todos los ángulos podrán decidir que es
correcto y que es falso. Solo entonces estarán preparados a responder a todas las preguntas, inclusive las
que les hagan sus opositores”.
12 En 1912 fue publicado La teoría del dinero y el crédito, obra en la que aplicaba con habilidad la teoría de
valor de Carl Menger al dinero y presentaba una nueva teoría de la coyuntura económica en la que las crisis
eran provocadas por la distribución inadecuada de los recursos debido a la inflación
Febrero 2011
Introducción
“París era una fiesta”, así se referían a la capital de Francia, los intelectuales, bohemios,
artistas, escritores, millonarios ociosos, y toda clase de curiosos que pululaban en las
orillas del Sena, en los años de entreguerras, aprovechando el bajo valor del franco francés,
entre los cuales se encontraban novelistas norteamericanos de la talla de Ernest
Hemingway, Scott Fitzgerald entre otros. Este grupo sería conocido también como la
“generación perdida”, mote que le dio la loca Gertrude Stein, también instalada en el París
de aquellos “años locos”. Se disfrutaba la vida parisina al compás de la música de Jazz y de
los bailes negroides-eróticos de la inigualable Josephine Baker.
También se ha comentado muchísimo sobre el ambiente cultural, político y social
existente en la República de Weimar, en donde Bertold Brecht, Kurt Weill, triunfaban con
su Ópera de Tres Centavos mientras el germen del nazismo estaba saliendo de su cascarón,
para luego tragarse a aquella República tan culta tan liberal, tan moderna…. En las páginas
de La Alemania de Weimar de Eric D. Weitz, recientemente salido de las prensas (febrero
de 2009 en español editorial Turner Madrid), hay una amplísima descripción del entorno
artístico-socioeconómico de aquellos años en la Alemania de entreguerra, en donde
mendigos e inválidos de guerra, convivían con millonarios y artistas. De igual modo, en
inglés, Weimar, a cultural history, de Walter Laqueur, ( New York, G.P Putman’s son,
1974), constituye un extraordinario relato de lo que sucedía en aquel tiempo en la patria de
Beethoven.
En un nivel más modesto, por supuesto, podríamos igualmente hablar de la Cuba a
comienzos de la entronización en el poder de Fidel Castro, donde intelectuales como Jean
Paul Sartre y Simone de Beauvoir, acudían gozosos a la Habana, para ver personalmente al
“Che” Guevara, y luego ponerse a hablar pamplinadas sobre la Revolución cubana. En
este caso nos ilustra el excelente trabajo de Iván de la Nuez, Fantasía roja, (Caracas,
Editorial Debate, 2006) sobre los inicios de esta revolución y cómo cautivaba – en ese
2
entonces- a intelectuales de la talla de Jean-Paul Sartre, Simone de Beauvoir, Regis
Debray, Mario Vargas Llosa, entre otros.
Sin embargo, para nosotros el gran ambiente cultural, artístico, humanístico y
científico de los tiempos modernos “par excellence”, fue sin duda alguna, el que vivió la
fulgurante Viena de entre fines del siglo XIX y que duró hasta el año 1938 cuando Austria
fue anexada a Alemania.
Sus orígenes
En efecto, Viena era la capital del imperio austro-húngaro, una monarquía cuyas raíces se
remontaban al Medioevo. Ya hacia la mitad del siglo XIX, este imperio estaba poblado por
cerca de 35 millones de almas, pero pronto la población crecería al punto de que a
comienzos de la I guerra mundial tendría alrededor de 52 millones de habitantes como de
súbditos de la corona austro-húngara. Estos 52 millones de súbditos, estaban divididos en
11 pueblos, que conversaban en 13 idiomas. Estos estaban distribuidos así:
Convivían de 9 a 10 millones de alemanes, junto con un poco más de 8 millones de
magiares o húngaros, unos 7 millones de checos y eslovacos, junto con casi 4 millones de
polacos, se les sumaban unos 3 millones de rutenos o ucranianos, con casi 3 millones de
rumanos más unos 6 millones de eslavos del sur, un conjunto abigarrado compuesto por
croatas, eslovenos y serbios. A este enjambre de pueblos y nacionalidades se les agregaban
los judíos que habían confluido desde los cuatro puntos cardinales de este heterogéneo
imperio y se concentraban en la Viena de los Habsburgo. Estos judíos formarían una
comunidad de cuyo saldría una élite intelectual de primer rango. No en balde la divisa de la
familia de los Habsburgo que dominaban la corona bicéfala, eran las letras AEIOU que en
Latín era un acrónimo que quería decir Austrie es imperari orbi universo, lo cual en
castellano quería decir “Austria debe gobernar el universo”.
3
Viena en el siglo XVIII
Los artistas
La soberbia capital de este imperio estaba rodeada por una gran muralla que había resistido
el famoso asedio de los turcos, y unos viejos fortines, que separaban a la ciudad antigua de
los suburbios donde se estaba alojando el proletariado que trabaja en las fábricas que se
estaban instalando en Viena. Y para atender las necesidades de la nueva población que se
sumergía en las fábricas, el emperador Francisco José en diciembre de 1857 accedió a
otorgar el permiso para que se realizara una transformación radical de la ciudad en la cual
se levantó la avenida Ringstrasse la cual en forma de herradura recorría el famoso río
Danubio. En esa avenida se erigió el teatro de la Ópera que fue inaugurado en 1869 con una
de las grandes operas de Mozart, Don Giovanni. Posteriormente, entre 1871 y 1872 se
construyeron al lado de la Opera los dos grandes museos de la corte, destinado uno a la
historia del arte, en donde se encontraban las magníficas colecciones de arte de los
Habsburgo, y el otro destinado a ser un museo de historia natural. Estas edificaciones están
separadas por un parque en el que se encuentra una enorme estatua ecuestre de María
Teresa la emperatriz del siglo XVIII. Posteriormente, en la misma Ringstrasse, se construyó
la nueva sede del Parlamente, un palacio griego con columnas dóricas que fue inaugurado
en 1883, obra de un arquitecto danés, Teophil Hansen, quien también construyó la sala de
4
conciertos Musikverein en 1889 y el palacio de la Bolsa (1877) en el estilo del
renacimiento.
SEDE DEL PARLAMENTO AUSTRÍACO
No solamente en lo puramente arquitectónico la ciudad se encumbró. Por aquellos
años, surgiría el gran pintor Gustav Klimt. En efecto, Klimt hijo de un orfebre Ernest
Klimt, nacido en 1862 y cuya muerte sucedió en 1918, ya a los 26 años es premiado con la
Orden de Oro al Mérito de las manos del propio Francisco José I por su trabajo en los
murales del Burgtheater de Viena. En 1894, Klimt recibe el encargo de crear tres pinturas
para decorar el techo del Aula Magna de la Universidad de Viena. No terminadas
totalmente, hasta el fin de siglo, estas tres obras : Filosofía, Medicina y Jurisprudencia,
fueron muy criticadas por lo penetrante de su visión que algunos consideraron
“pornográfica”. Esto es, Klimt sometía la forma clásica de la alegoría a su propio lenguaje
plástico abiertamente erótico con lances provocativos. La Universidad, entonces, decidió
finalmente no montar las tres obras de Klimt 1 , y por lo tanto, éste no volvería a admitir
1 Este incidente se nos parece muchísimo al sucedido con un mural que se le encargó en 1933 a Diego
Rivera para un vestíbulo del conjunto de edificios llamado Rockefeller Centre. Al pintor mexicano tuvo la
ocurrencia de pintar dentro del fresco el rostro de Lenín. Rockefeller, entonces, lo consideró un insulto y
ordenó la destrucción del mural.
5
encargos desde ese entonces. Las obras de Klimt han reventado hacia el alza algunas
marcas en los precios en las subastas de arte. Así, en el año 2006, el primer retrato de Adele
Bloch-Bauer fue vendido en la Neue Galerie de Nueva York por 135 millones de dólares,
superando la marca establecida por Picasso por el Chico con pipa (1905) que se vendió en
mayo de 2004 por 104 millones de dólares. La obra de Klimt tuvo una gran influencia
sobre el grupo de la Secesión Vienesa (así se llamaba el “art nouveau” en Viena).
El Beso de Gustav Klimt
En el plano de las artes no plásticas o “representativas”, se distinguieron en esta
época, Gustav Mahler, gran creador sinfónico, quien llegó a ser director de la Ópera de
Viena, y Arnold Shönberg, este último el creador de una novedad en la música al diseñar la
composición musical a través de la escala dodecafónica.
La explosión de la genialidad
Pero lo más extraordinario del ambiente vienés fin-de- siécle se produjo con los talentos
salidos de la Universidad de Viena en aquellos años. No obstante, Ludwig von Mises, uno
de los líderes más fecundos de la escuela austríaca de Economía Política explicó lo
siguiente en relación a aquella época, tan fructífera:
6
Suele rastrearse la influencia ejercida por el medio ambiente sobre los logros del
genio. A la gente le gusta imputar las hazañas de un hombre de genio, por lo menos
en alguna medida, a la operación de su ambiente y el clima de opinión de su época y
su país. Independientemente de lo que haya logrado este método en algunos casos,
no hay duda que no es aplicable a los austriacos cuyos pensamientos ideas y
doctrinas importan para la humanidad. Bernard Bolzano 2 , Gregor Mendel y
Sigmund Freud no fueron estimulados por sus parientes, maestros, colegas o
amigos. Sus esfuerzos no contaron con la simpatía de sus compatriotas
contemporáneos ni del gobierno de su país. Bolzano y Mendel realizaron su trabajo
principal en ambientes que, en lo tocante a sus campos especiales, podrían llamarse
un desierto intelectual, y murieron mucho tiempo antes de que la gente empezara a
adivinar el valor de sus contribuciones. Se rieron de Freud cuando expuso por
primera vez en público sus doctrinas en la Asociación Médica de Viena. ( Mises,
p.17)
En efecto, para Ludwig von Mises, en Austria y Viena su capital, había un ambiente
alejado de lo que se hacía en Europa desde mediados del siglo XV y finales del siglo XVIII.
Y hasta nos relata (Op.Cit. P.19) que cuando Leibnitz y más tarde David Hume, visitaron
Viena, no encontraron allí a nadie que se interesara por sus obras. Pero, en el momento en
que los liberales rompieron las barreras que habían anulado todo esfuerzo intelectual,
cuando se eliminó la censura y denunciaron el concordato, algunas mentes brillantes
empezaron a congregarse en Viena. Algunos venían de Alemania, como el filósofo Franz
Brentano y los juristas y filósofos Lorenz von Stein y Rudolf von Jhering, pero en su mayor
parte provenían de las provincias austríacas; pocos habían nacido en Viena. No había
unanimidad entre estos “maitre a penser” como dirían los franceses, Brentano el ex
dominico dio la partida a una línea de pensamiento filosófico que conduciría a la filosofía
fenomenológica de Husserl 3 . Mach expuso una filosofía que condujo al positivismo lógico
de Schlick, Carnap y su “Círculo de Viena”. Además, Breuer, Freud y Adler estudiaron en
una forma completamente distinta los fenómenos de neurosis en ciertos individuos, de los
métodos tradicionales de Krafft-Ebing y Wagner-Jaureg.
Una de las causas de este gran florecimiento intelectual, Ludwig von Mises, lo
atribuyó en primer lugar a la Constitución que los liberales le habían hecho promulgar en
2 Bernard Bolzano fue un extraordinario matemático, que perteneció a la Universidad de Praga pero que
escribía en alemán, sus ideas sobre el infinito se anticiparon a las expuestas más tarde por Cantor.
3 Edmund Husserl asistió en 1884 a las clases que Franz Brentano ofrecía en la Universidad de Viena.
7
1867 al emperador. A pesar de ser derrotado el Partido Liberal, a finales de los setenta por
una coalición de la Iglesia, los príncipes y condes de la aristocracia checa y polaca, y los
partidos nacionalistas de las diversas nacionalidades eslavas, los principios de esta
constitución se sostuvieron hasta 1918.
También, las universidades habían adquirido cierta independencia del gobierno, los
profesores disfrutaban de una “libertad académica” y sobre todo existía una institución
denominada el Privat-Dozent. Esto es, un doctor que hubiese escrito un libro erudito
podía pedir a la Facultad que lo admitiera como profesor libre y privado dentro de su
disciplina. El Privat-Dozen que era admitido de acuerdo a la reglamentación, no era un
empleado público. Aunque se le diera el título de profesor, no recibía ninguna
remuneración del gobierno. Algunos Privat-Dozent, eran capaces de vivir de sus propios
ingresos. La mayoría de ellos trabajaba regularmente en otros sitios para vivir.
Adicionalmente, según L. von Mises (Op.Cit. p.22) prevalecía una asociación estrecha
entre los profesores universitarios y el público culto de la ciudad, en los últimos decenios
del siglo XIX y los primeros del siglo XX. Este fue el maravilloso tiempo en que el
prestigio de la Universidad de Viena, al igual que la fama cultural de la ciudad bullía y se
empinaba por unos cuantos Privat-Dozents. Uno de los casos más notables según el propio
von Mises, había sido el del psicoanálisis. No recibía ninguna ayuda o estímulo de alguna
institución oficial; se difundió y disfrutó de gran popularidad fuera de los predios
universitarios. Su única conexión con la universidad era que Freud era un Privat-Dozent.
La escuela austríaca de economía; o la economía de los “von” vieneses 4
Los orígenes de la afamada escuela austríaca de economía se remontan al libro escrito por
el profesor Carl Menger (1840-1921), su primer libro Principios de economía política 5
implicaba un fuerte ataque académico tanto a la escuela histórica moderna como a los
economistas clásicos; a los primeros porque el libro pregonaba la existencia de leyes
económicas universales y atemporales que eran negadas por los historicistas 6 , y a los
4 Hayek empleaba el aristocrático von como resultado de su origen familiar, el cual provenía su linaje de
Bohemia, dejó de utilizar el von cuando adoptó la nacionalidad británica.
5 Gründätze der Volkswirthshaftslehre (1871)
8
segundos, porque para Menger no eran los costos de producción los que determinaban los
precios de los bienes (valor en cambio según la terminología clásica) sino justamente a la
inversa. Como era de esperarse el libro de Menger 7 cayó en un vacío casi absoluto, apenas
tuvo unos pocos lectores, entre los que se encontraban Eugen von Böhm-Bawerk, Friedrich
von Wieser y Alfred Marshall (profesor de economía en Cambridge, Inglaterra).
Carl Menger
6 A comienzos de la década de 1870, surgió la Escuela Histórica Moderna en Alemania, cuyo fundador fue
Gustav von Schmoller; se caracterizaba por la negación de leyes de validez universal en las ciencias sociales
y por estar en contra del liberalismo recomendado por los economistas clásicos. La escuela también recibiría
el apelativo de “socialismo de cátedra” . Esto es, las ideas de la escuela histórica moderna eran las que
predominaban en el mundo de habla alemana.
7 Menger era un hombre de elevada estatura y fuerte personalidad, un relato de un economista
norteamericano lo describía dando clases de la siguiente manera:
El profesor Menger lleva bien sus cincuenta y tres años. Cuando expone en sus clases rara vez
utiliza sus notas, excepto para verificar una cifra o una fecha. Las ideas parecen sugerirle mientras
habla; las expresa con un lenguaje tan claro y simple y las enfatiza con gestos tan apropiados , que
es un placer escucharlo. El estudiante siente que lo transportan en vez de dirigirlo, y cuando se llega
a una conclusión, ésta viene a su mente no como algo inconexo, sino como la consecuencia obvia
de su propio proceso mental. Se dice que aquellos que asisten a las clases del Profesor Menger con
regularidad no necesitan otra preparación para su examen final en economía política, y estoy
dispuesto a creerlo. Muy pocas veces he escuchado a un conferenciante que posea el mismo
talento para combinar claridad y simplicidad de exposición, junto con una amplia visión filosófica.
Sus clases rara vez se hallan por encima de la capacidad’ de sus estudiantes menos capaces y, sin
embargo, instruyen a los más brillantes.
9
Böhm-Bawerk, (1851-1914), continuó las ideas de Menger. En 1884 son publicados
casi al mismo tiempo, las textos de Böhm-Bawerk, y Wieser, Historia y crítica de las
teorías del interés, y Origen y principios del valor, respectivamente. En el libro de Böhm-
Bawerk, se realiza una excelente crítica a las teorías del interés existentes, y consigue
demostrar que sólo la disparidad de valoraciones entre bienes presentes y futuros es la
determinante de la tasa de interés
Böhm-Bawerk, había sido profesor de la Universidad de Innsbruck, pero el clima
académico poco favorable, le hizo abandonar las actividades docentes, cuando le ofrecieron
un cargo en el Ministerio de Hacienda en Viena. Luego, al abandonar la función pública
hasta rechazó una asignación de retiro lo suficientemente atractiva para dirigir un seminario
en la Universidad de Viena. El tema del primer seminario fue la teoría del valor. Los
miembros de este seminario se reunían puntualmente todos los viernes a las cinco de la
tarde y duraba sus sesiones aproximadamente una hora y media. Estaba integrado por un
grupo de cincuenta a sesenta personas y tenía incluso una biblioteca propia. Casi todos los
participantes del seminario eran antiguos alumnos de Menger o del propio Böhm-Bawerk.
Una de las particularidades del seminario era que éste no tomaba directamente el papel de
profesor sino de un coordinador que participaba en las discusiones. La gran libertad de
palabra que gozaban los participantes del mismo, en ocasiones generaba abusos, en general
se destacaba el fanatismo y fervor de Otto Neurath. 8
8 Otto Neurath (Viena 10 de diciembre de 1882 ~ Oxford 22 de diciembre de 1945). Estudió en su ciudad
natal y luego en Berlín las ciencias matemáticas y la economía más la historia y la filosofía doctorándose en
1907 en la Universidad de Berlín casi al mismo tiempo trabajó en el Ministerio de Defensa austríaco y, un
año después de finalizar la Primera Guerra Mundial (es decir: en 1919) sería uno de los ideólogos de la
efímera República Soviética de Baviera y obtuvo la habilitación para enseñar en la Universidad de
Heidelberg. Poco antes de recibirse se casó con su compañera Anna Schapire con quien corredactó el libro
Lesebuch der Volkswirtschtslehre. Clasificarle es una tarea árdua: resultó un exponente heterodoxo del
marxismo al formar parte de la "izquierda" del célebre Círculo de Viena especializado en los problemas de la
lógica. En el Círculo de Viena rechazó la opinión de que la metafísica pudiera considerarse una especie de
epistemología y enfatizó el valor de un positivismo lógico como instrumento científico en tanto considerar a
la ciencia como un factor de cambio positivo para la humanidad. En tal aspecto se ha implicado en una
teoría de la coherencia, después de la caída de la R.S. de Baviera regresó a Viena hasta que tuvo que emigrar
de allí en 1934 al establecerse el régimen llamado Ständestaaten emigrando entonces a los Países Bajos
teniendo entonces por residencia a La Haya hasta que al ser también invadidos los Países Bajos por la
Alemania Nazi, Neurath debió tomar refugio en Gran Bretaña (1940) donde estuvo, hasta su muerte, dando
clases en la Universidad de Oxford. Además de sus aportes a la lógica y a la economía realizó diseños
estadísticos e influyó, junto a Carnap en la semiótica de Charles William Morris.
10
Entre algunos nombres importantes dentro del seminario se destacaban los de Otto
Bauer 9 (marxista) Joseph Alois Schumpeter 10 , quien, al igual que Wieser terminó
acercándose al pensamiento de la escuela de Lausanne, y Ludwig von Mises. Este último
se transformaría en poco tiempo en “chef de file” de la escuela austríaca. 11 Ya en 1913,
precisamente un año antes de la muerte de Böhm-Bawerk, el tema de discusión en el
seminario fue el libro de Mises, Teoría del dinero y del crédito (1912) 12 . También, Mises
escribió un libro en donde explicaba el por qué del colapso del Imperio Austrohúngaro. En
Nación, Estado y Economía (1919) aseveraba que el imperialismo germano era la natural
consecuencia de la aplicación del poder del Estado para resolver los problemas de las
comunidades multiculturales de Alemania y Austria. En 1912 publicó. Demostró que la
cantidad de dinero en la economía no era neutral y que su incremento tenía efectos
redistributivos. En 1949, ya en la Universidad de New York, escribió su opus magnum, La
acción humana (en inglés Human Action), en donde con una metodología apriorística y
apoyándose en el individuo como protagonista de la economía, y en que el hombre toma
sus decisiones de una forma racional.
Mises había obtenido su doctorado en 1906 e ingresó como Privat-Dozent en la
Universidad de Viena. En 1920 abrió un seminario el cual se reunía en su oficina de la
Cámara de Comercio, con sesiones quincenales. De este seminario aparecieron figuras
9 Otto Bauer, nacido en 1881 y fallecido en 1938, fue ministro de Asuntos Exteriores de Austria. También
desarrolló una labor teórica, y se le incluye dentro de la corriente del austromarxismo. Su obra más
importante es La cuestión de las nacionalidades y la socialdemocracia. En este ensayo trata una integración
del socialismo y el nacionalismo, definiendo la nación como una colectividad unida por una comunidad de
destino en una comunidad de carácter. Dicha definición sería reivindicada posteriormente por Enric Prat de
la Riba, y más tarde José Antonio Primo de Rivera, basándose en ella, definiría a España como una unidad de
destino en lo universal. También redactó El camino hacia el socialismo.
10 Joseph Schumpeter,(1883-1950) ha sido uno de los grandes economistas de todos los tiempos, cuando
llegó el nazismo a Austria, emigró a Estados Unidos donde fue profesor en Harvard, ideó el famoso concepto
de “creación destructiva” concepto que explica los cambios económicos gracias a las innovaciones que
generan los empresarios en la búsqueda del beneficio.
11 Ludwig von Mises acostumbraba a decirle a sus alumnos:
“Lean todo lo que sus profesores les indican leer. Pero no lean solo eso. Lean más. Lean todo acerca de un
tema, desde todos los puntos de vista, ya sean socialista-marxista, intervencionista o liberal. Lean con mente
abierta. Aprendan a pensar. Solo cuando conozcan su campo desde todos los ángulos podrán decidir que es
correcto y que es falso. Solo entonces estarán preparados a responder a todas las preguntas, inclusive las
que les hagan sus opositores”.
12 En 1912 fue publicado La teoría del dinero y el crédito, obra en la que aplicaba con habilidad la teoría de
valor de Carl Menger al dinero y presentaba una nueva teoría de la coyuntura económica en la que las crisis
eran provocadas por la distribución inadecuada de los recursos debido a la inflación
Por José Tomás Esteves Arria
Febrero 2011
Introducción
“París era una fiesta”, así se referían a la capital de Francia, los intelectuales, bohemios,
artistas, escritores, millonarios ociosos, y toda clase de curiosos que pululaban en las
orillas del Sena, en los años de entreguerras, aprovechando el bajo valor del franco francés,
entre los cuales se encontraban novelistas norteamericanos de la talla de Ernest
Hemingway, Scott Fitzgerald entre otros. Este grupo sería conocido también como la
“generación perdida”, mote que le dio la loca Gertrude Stein, también instalada en el París
de aquellos “años locos”. Se disfrutaba la vida parisina al compás de la música de Jazz y de
los bailes negroides-eróticos de la inigualable Josephine Baker.
También se ha comentado muchísimo sobre el ambiente cultural, político y social
existente en la República de Weimar, en donde Bertold Brecht, Kurt Weill, triunfaban con
su Ópera de Tres Centavos mientras el germen del nazismo estaba saliendo de su cascarón,
para luego tragarse a aquella República tan culta tan liberal, tan moderna…. En las páginas
de La Alemania de Weimar de Eric D. Weitz, recientemente salido de las prensas (febrero
de 2009 en español editorial Turner Madrid), hay una amplísima descripción del entorno
artístico-socioeconómico de aquellos años en la Alemania de entreguerra, en donde
mendigos e inválidos de guerra, convivían con millonarios y artistas. De igual modo, en
inglés, Weimar, a cultural history, de Walter Laqueur, ( New York, G.P Putman’s son,
1974), constituye un extraordinario relato de lo que sucedía en aquel tiempo en la patria de
Beethoven.
En un nivel más modesto, por supuesto, podríamos igualmente hablar de la Cuba a
comienzos de la entronización en el poder de Fidel Castro, donde intelectuales como Jean
Paul Sartre y Simone de Beauvoir, acudían gozosos a la Habana, para ver personalmente al
“Che” Guevara, y luego ponerse a hablar pamplinadas sobre la Revolución cubana. En
este caso nos ilustra el excelente trabajo de Iván de la Nuez, Fantasía roja, (Caracas,
Editorial Debate, 2006) sobre los inicios de esta revolución y cómo cautivaba – en ese
2
entonces- a intelectuales de la talla de Jean-Paul Sartre, Simone de Beauvoir, Regis
Debray, Mario Vargas Llosa, entre otros.
Sin embargo, para nosotros el gran ambiente cultural, artístico, humanístico y
científico de los tiempos modernos “par excellence”, fue sin duda alguna, el que vivió la
fulgurante Viena de entre fines del siglo XIX y que duró hasta el año 1938 cuando Austria
fue anexada a Alemania.
Sus orígenes
En efecto, Viena era la capital del imperio austro-húngaro, una monarquía cuyas raíces se
remontaban al Medioevo. Ya hacia la mitad del siglo XIX, este imperio estaba poblado por
cerca de 35 millones de almas, pero pronto la población crecería al punto de que a
comienzos de la I guerra mundial tendría alrededor de 52 millones de habitantes como de
súbditos de la corona austro-húngara. Estos 52 millones de súbditos, estaban divididos en
11 pueblos, que conversaban en 13 idiomas. Estos estaban distribuidos así:
Convivían de 9 a 10 millones de alemanes, junto con un poco más de 8 millones de
magiares o húngaros, unos 7 millones de checos y eslovacos, junto con casi 4 millones de
polacos, se les sumaban unos 3 millones de rutenos o ucranianos, con casi 3 millones de
rumanos más unos 6 millones de eslavos del sur, un conjunto abigarrado compuesto por
croatas, eslovenos y serbios. A este enjambre de pueblos y nacionalidades se les agregaban
los judíos que habían confluido desde los cuatro puntos cardinales de este heterogéneo
imperio y se concentraban en la Viena de los Habsburgo. Estos judíos formarían una
comunidad de cuyo saldría una élite intelectual de primer rango. No en balde la divisa de la
familia de los Habsburgo que dominaban la corona bicéfala, eran las letras AEIOU que en
Latín era un acrónimo que quería decir Austrie es imperari orbi universo, lo cual en
castellano quería decir “Austria debe gobernar el universo”.
3
Viena en el siglo XVIII
Los artistas
La soberbia capital de este imperio estaba rodeada por una gran muralla que había resistido
el famoso asedio de los turcos, y unos viejos fortines, que separaban a la ciudad antigua de
los suburbios donde se estaba alojando el proletariado que trabaja en las fábricas que se
estaban instalando en Viena. Y para atender las necesidades de la nueva población que se
sumergía en las fábricas, el emperador Francisco José en diciembre de 1857 accedió a
otorgar el permiso para que se realizara una transformación radical de la ciudad en la cual
se levantó la avenida Ringstrasse la cual en forma de herradura recorría el famoso río
Danubio. En esa avenida se erigió el teatro de la Ópera que fue inaugurado en 1869 con una
de las grandes operas de Mozart, Don Giovanni. Posteriormente, entre 1871 y 1872 se
construyeron al lado de la Opera los dos grandes museos de la corte, destinado uno a la
historia del arte, en donde se encontraban las magníficas colecciones de arte de los
Habsburgo, y el otro destinado a ser un museo de historia natural. Estas edificaciones están
separadas por un parque en el que se encuentra una enorme estatua ecuestre de María
Teresa la emperatriz del siglo XVIII. Posteriormente, en la misma Ringstrasse, se construyó
la nueva sede del Parlamente, un palacio griego con columnas dóricas que fue inaugurado
en 1883, obra de un arquitecto danés, Teophil Hansen, quien también construyó la sala de
4
conciertos Musikverein en 1889 y el palacio de la Bolsa (1877) en el estilo del
renacimiento.
SEDE DEL PARLAMENTO AUSTRÍACO
No solamente en lo puramente arquitectónico la ciudad se encumbró. Por aquellos
años, surgiría el gran pintor Gustav Klimt. En efecto, Klimt hijo de un orfebre Ernest
Klimt, nacido en 1862 y cuya muerte sucedió en 1918, ya a los 26 años es premiado con la
Orden de Oro al Mérito de las manos del propio Francisco José I por su trabajo en los
murales del Burgtheater de Viena. En 1894, Klimt recibe el encargo de crear tres pinturas
para decorar el techo del Aula Magna de la Universidad de Viena. No terminadas
totalmente, hasta el fin de siglo, estas tres obras : Filosofía, Medicina y Jurisprudencia,
fueron muy criticadas por lo penetrante de su visión que algunos consideraron
“pornográfica”. Esto es, Klimt sometía la forma clásica de la alegoría a su propio lenguaje
plástico abiertamente erótico con lances provocativos. La Universidad, entonces, decidió
finalmente no montar las tres obras de Klimt 1 , y por lo tanto, éste no volvería a admitir
1 Este incidente se nos parece muchísimo al sucedido con un mural que se le encargó en 1933 a Diego
Rivera para un vestíbulo del conjunto de edificios llamado Rockefeller Centre. Al pintor mexicano tuvo la
ocurrencia de pintar dentro del fresco el rostro de Lenín. Rockefeller, entonces, lo consideró un insulto y
ordenó la destrucción del mural.
5
encargos desde ese entonces. Las obras de Klimt han reventado hacia el alza algunas
marcas en los precios en las subastas de arte. Así, en el año 2006, el primer retrato de Adele
Bloch-Bauer fue vendido en la Neue Galerie de Nueva York por 135 millones de dólares,
superando la marca establecida por Picasso por el Chico con pipa (1905) que se vendió en
mayo de 2004 por 104 millones de dólares. La obra de Klimt tuvo una gran influencia
sobre el grupo de la Secesión Vienesa (así se llamaba el “art nouveau” en Viena).
El Beso de Gustav Klimt
En el plano de las artes no plásticas o “representativas”, se distinguieron en esta
época, Gustav Mahler, gran creador sinfónico, quien llegó a ser director de la Ópera de
Viena, y Arnold Shönberg, este último el creador de una novedad en la música al diseñar la
composición musical a través de la escala dodecafónica.
La explosión de la genialidad
Pero lo más extraordinario del ambiente vienés fin-de- siécle se produjo con los talentos
salidos de la Universidad de Viena en aquellos años. No obstante, Ludwig von Mises, uno
de los líderes más fecundos de la escuela austríaca de Economía Política explicó lo
siguiente en relación a aquella época, tan fructífera:
6
Suele rastrearse la influencia ejercida por el medio ambiente sobre los logros del
genio. A la gente le gusta imputar las hazañas de un hombre de genio, por lo menos
en alguna medida, a la operación de su ambiente y el clima de opinión de su época y
su país. Independientemente de lo que haya logrado este método en algunos casos,
no hay duda que no es aplicable a los austriacos cuyos pensamientos ideas y
doctrinas importan para la humanidad. Bernard Bolzano 2 , Gregor Mendel y
Sigmund Freud no fueron estimulados por sus parientes, maestros, colegas o
amigos. Sus esfuerzos no contaron con la simpatía de sus compatriotas
contemporáneos ni del gobierno de su país. Bolzano y Mendel realizaron su trabajo
principal en ambientes que, en lo tocante a sus campos especiales, podrían llamarse
un desierto intelectual, y murieron mucho tiempo antes de que la gente empezara a
adivinar el valor de sus contribuciones. Se rieron de Freud cuando expuso por
primera vez en público sus doctrinas en la Asociación Médica de Viena. ( Mises,
p.17)
En efecto, para Ludwig von Mises, en Austria y Viena su capital, había un ambiente
alejado de lo que se hacía en Europa desde mediados del siglo XV y finales del siglo XVIII.
Y hasta nos relata (Op.Cit. P.19) que cuando Leibnitz y más tarde David Hume, visitaron
Viena, no encontraron allí a nadie que se interesara por sus obras. Pero, en el momento en
que los liberales rompieron las barreras que habían anulado todo esfuerzo intelectual,
cuando se eliminó la censura y denunciaron el concordato, algunas mentes brillantes
empezaron a congregarse en Viena. Algunos venían de Alemania, como el filósofo Franz
Brentano y los juristas y filósofos Lorenz von Stein y Rudolf von Jhering, pero en su mayor
parte provenían de las provincias austríacas; pocos habían nacido en Viena. No había
unanimidad entre estos “maitre a penser” como dirían los franceses, Brentano el ex
dominico dio la partida a una línea de pensamiento filosófico que conduciría a la filosofía
fenomenológica de Husserl 3 . Mach expuso una filosofía que condujo al positivismo lógico
de Schlick, Carnap y su “Círculo de Viena”. Además, Breuer, Freud y Adler estudiaron en
una forma completamente distinta los fenómenos de neurosis en ciertos individuos, de los
métodos tradicionales de Krafft-Ebing y Wagner-Jaureg.
Una de las causas de este gran florecimiento intelectual, Ludwig von Mises, lo
atribuyó en primer lugar a la Constitución que los liberales le habían hecho promulgar en
2 Bernard Bolzano fue un extraordinario matemático, que perteneció a la Universidad de Praga pero que
escribía en alemán, sus ideas sobre el infinito se anticiparon a las expuestas más tarde por Cantor.
3 Edmund Husserl asistió en 1884 a las clases que Franz Brentano ofrecía en la Universidad de Viena.
7
1867 al emperador. A pesar de ser derrotado el Partido Liberal, a finales de los setenta por
una coalición de la Iglesia, los príncipes y condes de la aristocracia checa y polaca, y los
partidos nacionalistas de las diversas nacionalidades eslavas, los principios de esta
constitución se sostuvieron hasta 1918.
También, las universidades habían adquirido cierta independencia del gobierno, los
profesores disfrutaban de una “libertad académica” y sobre todo existía una institución
denominada el Privat-Dozent. Esto es, un doctor que hubiese escrito un libro erudito
podía pedir a la Facultad que lo admitiera como profesor libre y privado dentro de su
disciplina. El Privat-Dozen que era admitido de acuerdo a la reglamentación, no era un
empleado público. Aunque se le diera el título de profesor, no recibía ninguna
remuneración del gobierno. Algunos Privat-Dozent, eran capaces de vivir de sus propios
ingresos. La mayoría de ellos trabajaba regularmente en otros sitios para vivir.
Adicionalmente, según L. von Mises (Op.Cit. p.22) prevalecía una asociación estrecha
entre los profesores universitarios y el público culto de la ciudad, en los últimos decenios
del siglo XIX y los primeros del siglo XX. Este fue el maravilloso tiempo en que el
prestigio de la Universidad de Viena, al igual que la fama cultural de la ciudad bullía y se
empinaba por unos cuantos Privat-Dozents. Uno de los casos más notables según el propio
von Mises, había sido el del psicoanálisis. No recibía ninguna ayuda o estímulo de alguna
institución oficial; se difundió y disfrutó de gran popularidad fuera de los predios
universitarios. Su única conexión con la universidad era que Freud era un Privat-Dozent.
La escuela austríaca de economía; o la economía de los “von” vieneses 4
Los orígenes de la afamada escuela austríaca de economía se remontan al libro escrito por
el profesor Carl Menger (1840-1921), su primer libro Principios de economía política 5
implicaba un fuerte ataque académico tanto a la escuela histórica moderna como a los
economistas clásicos; a los primeros porque el libro pregonaba la existencia de leyes
económicas universales y atemporales que eran negadas por los historicistas 6 , y a los
4 Hayek empleaba el aristocrático von como resultado de su origen familiar, el cual provenía su linaje de
Bohemia, dejó de utilizar el von cuando adoptó la nacionalidad británica.
5 Gründätze der Volkswirthshaftslehre (1871)
8
segundos, porque para Menger no eran los costos de producción los que determinaban los
precios de los bienes (valor en cambio según la terminología clásica) sino justamente a la
inversa. Como era de esperarse el libro de Menger 7 cayó en un vacío casi absoluto, apenas
tuvo unos pocos lectores, entre los que se encontraban Eugen von Böhm-Bawerk, Friedrich
von Wieser y Alfred Marshall (profesor de economía en Cambridge, Inglaterra).
Carl Menger
6 A comienzos de la década de 1870, surgió la Escuela Histórica Moderna en Alemania, cuyo fundador fue
Gustav von Schmoller; se caracterizaba por la negación de leyes de validez universal en las ciencias sociales
y por estar en contra del liberalismo recomendado por los economistas clásicos. La escuela también recibiría
el apelativo de “socialismo de cátedra” . Esto es, las ideas de la escuela histórica moderna eran las que
predominaban en el mundo de habla alemana.
7 Menger era un hombre de elevada estatura y fuerte personalidad, un relato de un economista
norteamericano lo describía dando clases de la siguiente manera:
El profesor Menger lleva bien sus cincuenta y tres años. Cuando expone en sus clases rara vez
utiliza sus notas, excepto para verificar una cifra o una fecha. Las ideas parecen sugerirle mientras
habla; las expresa con un lenguaje tan claro y simple y las enfatiza con gestos tan apropiados , que
es un placer escucharlo. El estudiante siente que lo transportan en vez de dirigirlo, y cuando se llega
a una conclusión, ésta viene a su mente no como algo inconexo, sino como la consecuencia obvia
de su propio proceso mental. Se dice que aquellos que asisten a las clases del Profesor Menger con
regularidad no necesitan otra preparación para su examen final en economía política, y estoy
dispuesto a creerlo. Muy pocas veces he escuchado a un conferenciante que posea el mismo
talento para combinar claridad y simplicidad de exposición, junto con una amplia visión filosófica.
Sus clases rara vez se hallan por encima de la capacidad’ de sus estudiantes menos capaces y, sin
embargo, instruyen a los más brillantes.
9
Böhm-Bawerk, (1851-1914), continuó las ideas de Menger. En 1884 son publicados
casi al mismo tiempo, las textos de Böhm-Bawerk, y Wieser, Historia y crítica de las
teorías del interés, y Origen y principios del valor, respectivamente. En el libro de Böhm-
Bawerk, se realiza una excelente crítica a las teorías del interés existentes, y consigue
demostrar que sólo la disparidad de valoraciones entre bienes presentes y futuros es la
determinante de la tasa de interés
Böhm-Bawerk, había sido profesor de la Universidad de Innsbruck, pero el clima
académico poco favorable, le hizo abandonar las actividades docentes, cuando le ofrecieron
un cargo en el Ministerio de Hacienda en Viena. Luego, al abandonar la función pública
hasta rechazó una asignación de retiro lo suficientemente atractiva para dirigir un seminario
en la Universidad de Viena. El tema del primer seminario fue la teoría del valor. Los
miembros de este seminario se reunían puntualmente todos los viernes a las cinco de la
tarde y duraba sus sesiones aproximadamente una hora y media. Estaba integrado por un
grupo de cincuenta a sesenta personas y tenía incluso una biblioteca propia. Casi todos los
participantes del seminario eran antiguos alumnos de Menger o del propio Böhm-Bawerk.
Una de las particularidades del seminario era que éste no tomaba directamente el papel de
profesor sino de un coordinador que participaba en las discusiones. La gran libertad de
palabra que gozaban los participantes del mismo, en ocasiones generaba abusos, en general
se destacaba el fanatismo y fervor de Otto Neurath. 8
8 Otto Neurath (Viena 10 de diciembre de 1882 ~ Oxford 22 de diciembre de 1945). Estudió en su ciudad
natal y luego en Berlín las ciencias matemáticas y la economía más la historia y la filosofía doctorándose en
1907 en la Universidad de Berlín casi al mismo tiempo trabajó en el Ministerio de Defensa austríaco y, un
año después de finalizar la Primera Guerra Mundial (es decir: en 1919) sería uno de los ideólogos de la
efímera República Soviética de Baviera y obtuvo la habilitación para enseñar en la Universidad de
Heidelberg. Poco antes de recibirse se casó con su compañera Anna Schapire con quien corredactó el libro
Lesebuch der Volkswirtschtslehre. Clasificarle es una tarea árdua: resultó un exponente heterodoxo del
marxismo al formar parte de la "izquierda" del célebre Círculo de Viena especializado en los problemas de la
lógica. En el Círculo de Viena rechazó la opinión de que la metafísica pudiera considerarse una especie de
epistemología y enfatizó el valor de un positivismo lógico como instrumento científico en tanto considerar a
la ciencia como un factor de cambio positivo para la humanidad. En tal aspecto se ha implicado en una
teoría de la coherencia, después de la caída de la R.S. de Baviera regresó a Viena hasta que tuvo que emigrar
de allí en 1934 al establecerse el régimen llamado Ständestaaten emigrando entonces a los Países Bajos
teniendo entonces por residencia a La Haya hasta que al ser también invadidos los Países Bajos por la
Alemania Nazi, Neurath debió tomar refugio en Gran Bretaña (1940) donde estuvo, hasta su muerte, dando
clases en la Universidad de Oxford. Además de sus aportes a la lógica y a la economía realizó diseños
estadísticos e influyó, junto a Carnap en la semiótica de Charles William Morris.
10
Entre algunos nombres importantes dentro del seminario se destacaban los de Otto
Bauer 9 (marxista) Joseph Alois Schumpeter 10 , quien, al igual que Wieser terminó
acercándose al pensamiento de la escuela de Lausanne, y Ludwig von Mises. Este último
se transformaría en poco tiempo en “chef de file” de la escuela austríaca. 11 Ya en 1913,
precisamente un año antes de la muerte de Böhm-Bawerk, el tema de discusión en el
seminario fue el libro de Mises, Teoría del dinero y del crédito (1912) 12 . También, Mises
escribió un libro en donde explicaba el por qué del colapso del Imperio Austrohúngaro. En
Nación, Estado y Economía (1919) aseveraba que el imperialismo germano era la natural
consecuencia de la aplicación del poder del Estado para resolver los problemas de las
comunidades multiculturales de Alemania y Austria. En 1912 publicó. Demostró que la
cantidad de dinero en la economía no era neutral y que su incremento tenía efectos
redistributivos. En 1949, ya en la Universidad de New York, escribió su opus magnum, La
acción humana (en inglés Human Action), en donde con una metodología apriorística y
apoyándose en el individuo como protagonista de la economía, y en que el hombre toma
sus decisiones de una forma racional.
Mises había obtenido su doctorado en 1906 e ingresó como Privat-Dozent en la
Universidad de Viena. En 1920 abrió un seminario el cual se reunía en su oficina de la
Cámara de Comercio, con sesiones quincenales. De este seminario aparecieron figuras
9 Otto Bauer, nacido en 1881 y fallecido en 1938, fue ministro de Asuntos Exteriores de Austria. También
desarrolló una labor teórica, y se le incluye dentro de la corriente del austromarxismo. Su obra más
importante es La cuestión de las nacionalidades y la socialdemocracia. En este ensayo trata una integración
del socialismo y el nacionalismo, definiendo la nación como una colectividad unida por una comunidad de
destino en una comunidad de carácter. Dicha definición sería reivindicada posteriormente por Enric Prat de
la Riba, y más tarde José Antonio Primo de Rivera, basándose en ella, definiría a España como una unidad de
destino en lo universal. También redactó El camino hacia el socialismo.
10 Joseph Schumpeter,(1883-1950) ha sido uno de los grandes economistas de todos los tiempos, cuando
llegó el nazismo a Austria, emigró a Estados Unidos donde fue profesor en Harvard, ideó el famoso concepto
de “creación destructiva” concepto que explica los cambios económicos gracias a las innovaciones que
generan los empresarios en la búsqueda del beneficio.
11 Ludwig von Mises acostumbraba a decirle a sus alumnos:
“Lean todo lo que sus profesores les indican leer. Pero no lean solo eso. Lean más. Lean todo acerca de un
tema, desde todos los puntos de vista, ya sean socialista-marxista, intervencionista o liberal. Lean con mente
abierta. Aprendan a pensar. Solo cuando conozcan su campo desde todos los ángulos podrán decidir que es
correcto y que es falso. Solo entonces estarán preparados a responder a todas las preguntas, inclusive las
que les hagan sus opositores”.
12 En 1912 fue publicado La teoría del dinero y el crédito, obra en la que aplicaba con habilidad la teoría de
valor de Carl Menger al dinero y presentaba una nueva teoría de la coyuntura económica en la que las crisis
eran provocadas por la distribución inadecuada de los recursos debido a la inflación
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